El jefe de Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, salió a respaldar este miércoles los intensos operativos de rastrillaje desplegados en el cerro Ñuñorco para dar con el paradero del docente jubilado Raúl Moyano, y reconoció que el caso impulsó la necesidad de revisar y actualizar los protocolos de actuación ante emergencias en zonas de alta montaña.

En medio de las críticas de sectores especializados y familiares por las dificultades logísticas, el máximo referente de la fuerza provincial detalló que las labores se han visto sumamente obstaculizadas por factores climáticos adversos. Según explicó, las condiciones meteorológicas —caracterizadas por fuertes vientos y tiempo inestable— impidieron en reiteradas oportunidades el uso pleno de helicópteros y drones, limitando la capacidad de cobertura aérea y obligando a priorizar el esfuerzo humano en terreno agreste.

"Venimos de tiempos muy complicados y la situación es compleja", señaló Girvau al referirse al despliegue que nuclea a entre 80 y 90 efectivos entre personal policial, bomberos, fuerzas federales y baqueanos locales, quienes incluso establecieron campamentos de altura para permanecer varios días en las zonas más inaccesibles.

Asimismo, el comisario admitió que la magnitud y las características geográficas del Ñuñorco —con senderos complejos, bifurcaciones de animales y zonas de difícil acceso— pusieron sobre la mesa falencias operativas históricas. Ante este escenario, Girvau adelantó que el caso abrió un debate institucional indispensable y que se evalúa realizar modificaciones normativas y operativas en los protocolos de búsqueda y rescate en áreas de montaña, con el fin de optimizar las respuestas futuras ante contingencias similares.