Boca consiguió una clasificación heroica a la definición de la Copa Sudamericana tras vencer por 3-1 a Vasco da Gama en el mítico estadio Maracaná. El conjunto dirigido tácticamente logró revertir la dura derrota sufrida en la ida en la Bombonera y selló su boleto al partido decisivo gracias a una tremenda arremetida sobre el cierre, coronada por la jerarquía de su capitán.

El encuentro comenzó con la urgencia del equipo argentino por torcer la historia. Rápidamente, a los pocos minutos de juego, Lautaro Di Lollo abrió el marcador con un potente cabezazo tras una jugada de pelota parada, igualando el global e infundiendo confianza. Lejos de conformarse, el Xeneize mantuvo el ritmo y estiró la diferencia antes del descanso por intermedio de Miguel Merentiel, quien aprovechó una desatención defensiva para definir con categoría y poner el 2-0 transitorio.

Sin embargo, el conjunto brasileño reaccionó en el complemento y logró descontar, dejando la serie nuevamente equilibrada y poniendo en vilo a todo el banco argentino. Cuando el fantasma de los penales comenzaba a rondar el campo de juego y el reloj marcaba los minutos finales, apareció toda la jerarquía internacional de Leandro Paredes. El capitán, que ingresó en la segunda mitad para ordenar el mediocampo, sacó un remate furioso desde larga distancia a los 43 minutos que se metió en el arco rival, desatando la locura de los miles de hinchas xeneizes presentes en Río de Janeiro.

Con este triunfo agónico y un global de 3-2, Boca consumó una remontada inolvidable en Brasil y se metió de lleno en la gran final de la Copa Sudamericana, donde buscará levantar un nuevo título continental.