Cuatro años y medio de prisión por el mayor decomiso de drogas sintéticas en Tucumán.
La Justicia tucumana condenó a cuatro años y seis meses de prisión efectiva a Luis Enrique Sánchez Loria, protagonista de una causa que derivó en el mayor secuestro de drogas sintéticas registrado hasta el momento en la provincia.
El acusado reconoció haber tenido en su poder sustancias sintéticas y llegó a un acuerdo judicial que incluyó la entrega de $5 millones y la renuncia a reclamar más de $6,5 millones que habían sido secuestrados durante la investigación. Fue condenado por los delitos de tenencia simple y comercialización de estupefacientes.
La investigación tuvo un comienzo particular. El 10 de abril, Sánchez Loria circulaba en motocicleta por avenida Aconquija al 1600 cuando protagonizó un accidente con un automóvil. Un policía que intervino tras el choque encontró en su mochila cinco recipientes que posteriormente se determinó que contenían drogas.
A partir de ese episodio, efectivos de la Dirección General de Drogas Peligrosas profundizaron las averiguaciones para determinar el origen de las sustancias. Según la investigación, el acusado utilizaba un departamento ubicado en Jujuy al 200, en San Miguel de Tucumán, como centro de operaciones.
El 30 de mayo se concretó el allanamiento que marcó un récord en la provincia. Durante el procedimiento fueron secuestradas 458 pastillas de éxtasis, más de 600 tubos Eppendorf utilizados para dosificar sustancias, cinco frascos de ketamina líquida y 29 troqueles de LSD, además de otros elementos vinculados a la causa.
Las drogas incautadas fueron valuadas en más de $60 millones. En el operativo también fue detenido Nicolás Enrique Avellaneda, señalado en la investigación como la persona encargada de realizar entregas de las dosis comercializadas.
Avellaneda decidió declarar y brindó detalles sobre el mecanismo utilizado para la venta y distribución. Posteriormente alcanzó un acuerdo con la Fiscalía para recibir una pena de tres años de prisión condicional por su participación en la comercialización de drogas, sujeto a la correspondiente convalidación judicial.
En el caso de Sánchez Loria, el acuerdo fue avalado por el juez Guillermo Taylor, quien no advirtió irregularidades en el procedimiento. De esta manera, el acusado recibió una condena de cuatro años y seis meses de cumplimiento efectivo.
Con la sentencia quedó cerrado uno de los expedientes más relevantes relacionados con drogas sintéticas en Tucumán. Sin embargo, la investigación no consiguió avanzar sobre posibles proveedores o eslabones superiores de la cadena de comercialización.
