Empresa sin rubro, 7 monedas distintas y millones de dólares: la insólita fortuna del ex titular de ARSAT preso por corrupción
La investigación judicial en torno a las presuntas maniobras de corrupción dentro de la empresa estatal ARSAT sumó detalles escalofriantes que exponen un patrimonio completamente inexplicable por parte de su ex director general, Facundo Leal. Lo que originalmente se inició como una pesquisa por el robo y vaciamiento de un depósito logístico en San Fernando —donde se resguardaban costosos insumos estratégicos para la Red Federal de Fibra Óptica— derivó en un escándalo de dimensiones millonarias. Al realizarse los allanamientos en las propiedades del exfuncionario en Palermo y Mendoza, las fuerzas de seguridad se toparon con un botín imprevisto: más de 2,5 millones de dólares en efectivo sin declarar, siete tipos de monedas extranjeras y diversas sustancias estupefacientes de diseño, entre ellas ketamina, MDMA y cocaína.
Ante el sorpresivo hallazgo de los fajos de billetes, Leal intentó justificarse ante los oficiales afirmando que se trataba de un simple "empresario agropecuario". Sin embargo, el entrecruzamiento de datos reveló una realidad mucho más compleja y opaca. La Justicia detectó que el exjefe del organismo —quien mantuvo funciones de planta permanente hasta hace pocos meses— poseía sociedades comerciales sin un rubro específico declarado, utilizadas presuntamente como pantallas financieras para canalizar millonarios retornos de contratistas privados. Según la Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA) y el juzgado interviniente, Leal y otros gerentes firmaron prórrogas directas y licitaciones simuladas a favor de una misma estructura familiar por montos que superan el millón novecientos mil dólares, salteándose por completo los controles internos del directorio.
El análisis de los teléfonos celulares secuestrados terminó por cercar la situación procesal del exfuncionario, al hallarse chats explícitos que documentan el circuito clandestino de retornos, pagos y transferencias de vehículos de alta gama a cambio de la aprobación de órdenes de compra estatales. El expediente, que originalmente investigaba un simple hurto de insumos de telecomunicaciones, sumó gravísimas carátulas por malversación de fondos públicos, cohecho, lavado de dinero y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización debido al secuestro de balanzas de precisión y bolsas tipo ziploc en el lugar. Mientras la política asiste con impacto al desarrollo del caso, Leal permanece detenido a disposición de la Justicia Federal en una causa que promete seguir escalando en el organigrama de la administración pública.
