La decisión de Patricia Bullrich de no acompañar al Gobierno en el retiro del pliego de la jueza María Verónica Michelli volvió a exponer diferencias dentro de La Libertad Avanza y abrió un nuevo foco de tensión en el oficialismo. La senadora anunció que votará en contra de la medida impulsada desde la Casa Rosada y argumentó que actuará por “objeción de conciencia”, pese a ratificar su respaldo al proyecto político encabezado por Javier Milei.

El conflicto gira en torno a la candidatura de Michelli para un cargo en la Justicia Federal. El Gobierno decidió retirar su pliego luego de que trascendiera su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, crítico de la administración libertaria. La determinación generó cuestionamientos dentro del propio espacio oficialista y entre sectores dialoguistas del Senado, que sostienen que la postulante ya había cumplido con todas las instancias institucionales requeridas para avanzar con su designación.

A través de un mensaje en redes sociales, Bullrich reveló que habló personalmente con Milei para comunicarle su decisión. Si bien reconoció la facultad constitucional del Presidente para proponer o retirar pliegos judiciales, sostuvo que también tiene la responsabilidad de actuar de acuerdo con sus principios y convicciones. La postura sorprendió porque se trata de una de las principales referentes parlamentarias del oficialismo y porque implica un desacuerdo explícito con una definición de la Casa Rosada.

No es la primera vez que la ex ministra de Seguridad marca diferencias con el entorno presidencial. En las últimas semanas ya había protagonizado cruces internos por otros temas sensibles, lo que alimentó versiones sobre una creciente disputa con el sector más cercano a Karina Milei. Sin embargo, Bullrich buscó bajar el tono de la controversia y aseguró que sigue comprometida con las reformas impulsadas por el Gobierno.

La posición de la senadora también encontró respaldo en otros legisladores libertarios y aliados. Entre ellos se destacó Carolina Losada, quien ratificó públicamente su apoyo al pliego de Michelli y defendió la necesidad de respetar los procedimientos institucionales ya cumplidos. De esta manera, el debate por las designaciones judiciales terminó convirtiéndose en una nueva prueba para la cohesión interna del oficialismo en el Congreso.