El idilio de Novak Djokovic con el Abierto de Pekín sumó un nuevo y dorado capítulo este martes. El tenista serbio se alzó con su séptimo título en la capital china —el número 102 de su carrera profesional— después de que su rival en la final, el australiano Alex de Miñaur, se viera obligado a retirarse por problemas físicos cuando el marcador reflejaba un 7-6 (3) y 1-0 a favor del balcánico.

El encuentro definitivo comenzó con la máxima intensidad sobre la pista dura asiática. De Miñaur planteó un duelo de alta exigencia física, moviendo de lado a lado a un Djokovic que intentaba imponer su jerarquía en su torneo talismán. Ninguno cedería su servicio en el primer parcial, obligando a resolver la manga en un desempate (tie-break) donde la experiencia y precisión del campeón de 24 torneos de Grand Slam inclinaron la balanza por 7-3.

Ya en el arranque del segundo set, tras encajar el quiebre inicial que ponía el 1-0 para el serbio, los dolencias físicas del australiano —quien arrastraba molestias en su pierna izquierda— se tornaron insostenibles, obligándole a tomar la decisión de abandonar el encuentro para evitar mayores riesgos.

Con esta consagración, el veterano jugador de 39 años no solo rompe una sequía de casi un año sin levantar un trofeo —su última conquista había sido en Atenas—, sino que agranda una gesta sin precedentes: mantiene un registro perfecto e imbatible en el torneo chino, acumulando un histórico 34-0 en victorias a lo largo de sus participaciones. Un nuevo hito que demuestra que, a pesar de los años y el desgaste, la "fortaleza de Pekín" sigue perteneciendo indiscutiblemente a Novak Djokovic.