Apenas unas horas después del cierre del Mundial 2026, el capitán de la Selección Argentina, Lionel Messi, aterrizó en suelo argentino para iniciar un período de descanso junto a sus seres queridos. La aeronave privada que trasladó al rosarino tocó pista a las 6:30 de la mañana en el Aeropuerto Internacional Rosario "Islas Malvinas" de Fisherton.

Messi viajó acompañado por su esposa, Antonela Roccuzzo, y sus tres hijos. A diferencia del grueso de la delegación nacional encabezada por Lionel Scaloni, que voló hacia Buenos Aires y fue recibida por una multitud en las inmediaciones del predio de la AFA en Ezeiza, el capitán optó por viajar de manera directa a su provincia natal.

El arribo a la terminal aérea santafesina se desplegó bajo un estricto protocolo de seguridad. Tan pronto como la nave tocó tierra, fue conducida hacia un sector exclusivo y reservado para preservar la privacidad de la familia.

Tras realizar los trámites migratorios correspondientes, la familia abordó un vehículo privado que los trasladó sin demoras hacia su residencia en el barrio cerrado Kentucky Club de Campo, ubicado en la localidad de Funes.

Luego de un mes de máxima intensidad deportiva en el que lideró al conjunto albiceleste hasta la definición del certamen disputado en Norteamérica, el rosarino eligió el refugio de su ciudad natal para desconectarse y bajar las revoluciones.

Pese a la amargura por la caída por 1-0 frente a España en la final, los hinchas de la zona se acercaron a los accesos del barrio privado y a distintos puntos de la ciudad para manifestarle su gratitud por el camino recorrido. En Rosario, Messi mantendrá un perfil bajo abocado al reencuentro con sus familiares y amigos más cercanos.