San Martín consiguió una victoria fundamental en La Ciudadela y mantiene intacta la ilusión de meterse en el Reducido de la Primera Nacional. El equipo tucumano derrotó 1-0 a Gimnasia y Tiro de Salta, sumó tres puntos de enorme valor y volvió a acercarse a los puestos de clasificación.

El único gol del encuentro llegó en el segundo tiempo. Alan Cisnero encaró, logró sacar un remate y el arquero Federico Cosentino dejó un rebote que Santiago Briñone aprovechó para mandar la pelota al fondo de la red y desatar el festejo de los hinchas en La Ciudadela.

Hasta ese momento, el partido había sido complicado para el conjunto dirigido por Alejandro Orfila. San Martín intentó asumir el protagonismo, aunque por varios pasajes le costó generar situaciones claras y sufrió cada vez que el conjunto salteño encontró espacios para salir de contra.

Incluso Gimnasia y Tiro estuvo muy cerca de abrir el marcador al comienzo del complemento, cuando un remate terminó estrellándose en el travesaño. Poco después llegó la jugada que cambió definitivamente la historia y le permitió al “Santo” ponerse en ventaja.

Tras el 1-0, San Martín tuvo oportunidades para liquidarlo, pero no consiguió ampliar la diferencia y terminó sufriendo durante los últimos minutos ante un rival que adelantó sus líneas en busca del empate.

El cierre también tuvo momentos de tensión. En tiempo agregado se produjo un tumulto entre jugadores y el árbitro Maximiliano Manduca expulsó a Nahuel Gallardo, de San Martín, y Lautaro Gordillo, de Gimnasia y Tiro.

Más allá de las dificultades en el funcionamiento, el triunfo representó un importante alivio para el conjunto de Ciudadela. San Martín llegó a los 43 puntos y quedó a solo dos unidades del último lugar que entrega un boleto al Reducido, cuando restan fechas decisivas para el cierre de la competencia.

Ahora el “Santo” tendrá otro desafío importante: deberá visitar a Atlanta en Villa Crespo. Con la pelea por la clasificación cada vez más ajustada, el equipo tucumano sabe que ya tiene poco margen de error.

San Martín ganó cuando más lo necesitaba. No le sobró nada, pero consiguió tres puntos que mantienen vivo el objetivo y vuelven a encender la ilusión de sus hinchas: el sueño del Reducido todavía sigue en pie.