La UNT posterga la Asamblea Universitaria y reinicia el cronograma para elegir rector y vice.
La Junta Electoral resolvió congelar la máxima instancia de votación luego del fallo de la Cámara Federal que frenó la candidatura de Sergio Pagani. Mientras el oficialismo busca reacomodar su estrategia, la oposición denuncia maniobras para dilatar los plazos y advierte sobre el riesgo de parálisis institucional.
La carrera hacia el rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) ingresó en una fase de profunda incertidumbre y disputa legal. En las últimas horas, la Junta Electoral de la casa de altos estudios resolvió suspender la realización de la Asamblea Universitaria, el órgano máximo de 156 asambleístas que debía reunirse para consagrar a la nueva conducción de la universidad.
La determinación de suspender el acto electoral se tomó de manera formal tras notificarse el fallo de la Cámara Federal de Apelaciones, el cual hizo lugar a una medida cautelar que impugna la postulación del actual rector, Sergio Pagani, bajo el argumento de que un nuevo período violaría los límites de mandatos consecutivos fijados por el estatuto. Al verse afectada de manera directa una de las dos fórmulas principales oficializadas, el órgano electoral consideró inviable realizar la Asamblea sin antes reordenar las condiciones jurídicas del proceso.
Un cronograma en el limbo y acusaciones cruzadas
El presidente de la Junta Electoral, Fernando Valdez, aclaró que el cronograma electoral se encontraba cumplido en un 98%, restando únicamente la votación del binomio ejecutivo y la posterior elección de los representantes del Consejo Superior. Con este freno de mano, la conducción saliente verá prorrogado su mandato de forma estrictamente provisoria para evitar un escenario de acefalía inmediata, delegando las definiciones urgentes en los órganos de cogobierno vigentes.
Desde la vereda opositora, la fórmula compuesta por Miguel Cabrera y Virginia Abdala reaccionó con dureza ante la resolución de la Junta. Abdala calificó la suspensión generalizada como una medida "arbitraria y carente de sustento legal", argumentando que el fallo judicial solo ponía reparos sobre la lista oficialista y no sobre los candidatos de la oposición.
"Creemos que la Junta Electoral pasa todo el límite. Extender los efectos de la cautelar a todo el proceso busca ganar tiempo de manera ilegítima", reclamaron desde el espacio opositor, donde incluso se evalúan presentaciones por presunto abuso de autoridad contra los miembros firmantes.
Con la Asamblea suspendida, los ojos de la comunidad universitaria se posan ahora sobre las definiciones del Honorable Consejo Superior. Este cuerpo deberá ser convocado de urgencia para analizar el impacto del revés judicial, dictaminar cómo se reabrirá formalmente el proceso de oficialización de listas y fijar una nueva fecha para la convocatoria de los claustros.
Mientras el sector alineado con el "saabismo" intenta ganar margen de maniobra para reconfigurar la propuesta electoral de su espacio —o bien insistir por vías recursivas con la postulación de Pagani—, la UNT transita días de altísima rosca política y debates de pasillo en las facultades, con un desenlace institucional que aún permanece abierto.
