“La peor crisis en 40 años”: el alarmante diagnóstico de un referente de la industria textil argentina
La industria textil argentina atraviesa una de las situaciones más difíciles de las últimas décadas, marcada por la caída del consumo, el desplome de la producción y la pérdida de puestos de trabajo. Así lo advirtió Ricardo Kuchikian, dueño de las reconocidas marcas Cocot y Dufour, quien aseguró que el sector enfrenta su peor crisis en más de 40 años.
El empresario sostuvo que el escenario actual es incluso más complicado que otros períodos críticos de la economía argentina, como la hiperinflación, la crisis de 2001 y la pandemia. Según explicó, la principal preocupación es la falta de recuperación de las ventas y la incertidumbre sobre el futuro de la actividad.
Uno de los factores que más afecta a las empresas textiles es la fuerte caída del consumo interno. La disminución del poder adquisitivo de los consumidores impacta directamente en las ventas de indumentaria y obliga a las compañías a reducir sus niveles de producción.
Los números reflejan la gravedad de la situación. De acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción del sector cayó un 22,6% entre enero y julio de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior.
La crisis también golpea al empleo. Desde diciembre de 2023, el sector perdió más de 28.000 puestos de trabajo y cientos de establecimientos dejaron de operar. Además, las fábricas textiles registran bajos niveles de utilización de su capacidad instalada, una señal de las dificultades que enfrentan para mantener su actividad.
Kuchikian también manifestó su preocupación por las condiciones de financiamiento y las dificultades para planificar inversiones en un contexto económico incierto. En ese sentido, señaló que las empresas deben realizar importantes esfuerzos para sostener sus estructuras y preservar los puestos de trabajo.
El panorama genera inquietud entre los empresarios del sector, que advierten sobre las consecuencias que podría tener una prolongación de la crisis. La combinación de menor demanda, dificultades financieras y caída de la producción pone en riesgo la continuidad de numerosas compañías.
Mientras tanto, la industria textil argentina espera señales de recuperación del consumo que permitan reactivar las ventas, mejorar los niveles de producción y frenar la pérdida de empleos en una de las actividades industriales tradicionales del país.
