El vicegobernador se pronunció sobre el reciente desplazamiento de Ana Escobedo como apoderada del partido. Aunque negó de forma tajante una ruptura o cortocircuito directo con el gobernador Osvaldo Jaldo, marcó su clara disconformidad con las últimas decisiones de la cúpula partidaria.

La interna del Partido Justicialismo de Tucumán sumó un nuevo capítulo de alto voltaje político tras las declaraciones del vicegobernador y presidente de la Legislatura, Miguel Acevedo. En un intento por disipar los rumores de una fractura expuesta dentro del binomio gubernamental, Acevedo intentó poner paños fríos a la situación general, aunque dejó un contundente llamado de atención respecto a la metodología utilizada en el armado del poder partidario de cara al 2027.

El foco del conflicto se encendió tras la firma del acta que desplazó de sus funciones a Ana Escobedo, histórica apoderada del PJ tucumano y dirigente estrechamente vinculada al vicegobernador. La jugada fue interpretada en los pasillos de la política local como un mensaje de autoridad por parte del sector alineado de forma directa con la Casa de Gobierno.

"Primero la Patria, después el Movimiento"

Al ser consultado por la prensa sobre este reordenamiento institucional y las versiones que hablan de que le habrían "hecho la cruz" dentro del esquema de poder, Acevedo fue tajante al desestimar un enfrentamiento directo con el titular del Poder Ejecutivo:

"No hay tensiones con el gobernador Osvaldo Jaldo, la prioridad sigue siendo la gestión y el bienestar de Tucumán", enfatizó el presidente de la Cámara de la Provincia.

Sin embargo, el tono conciliador mutó rápidamente a una postura de firmeza al evaluar el trasfondo de la remoción en el PJ. Acevedo no ocultó su descontento y defendió la trayectoria de la exapoderada: "Nosotros tenemos que defender nuestra esencia. Primero la Patria, después el Movimiento —ahí se deben producir los reacomodamientos que sean necesarios— y por último las personas", sentenció, apelando a las máximas de la doctrina peronista para marcar su disidencia.

Para el vicegobernador, la discusión central no pasa estrictamente por los nombres propios o los espacios institucionales que legítimamente se disputan en el peronismo, sino por los mecanismos empleados. "Hay tensión, pero lo que yo cuestiono son las formas", admitió el funcionario, sugiriendo la necesidad de preservar los canales tradicionales de diálogo y el respeto por los liderazgos internos para evitar que las rispideces desgasten la unidad del oficialismo provincial.

Mientras el jaldismo acelera el reordenamiento partidario con la mira puesta en consolidar su estructura territorial y política, el posicionamiento de Acevedo actúa como un contrapeso interno que reclama que las inevitables transiciones e internas partidarias se realicen sin dejar "cicatrices" insalvables en la convivencia política local.

Para profundizar en el debate sobre los movimientos y el clima político del oficialismo provincial, puedes ver este análisis del programa Panorama Tucumano sobre la interna del PJ, donde los periodistas de la región desglosan las repercusiones del cambio de autoridades partidarias y el impacto de estas tensiones.