La Selección Argentina volvió a demostrar todo su poderío y protagonizó una verdadera fiesta al golear por 7-0 a Burkina Faso, en un partido que tuvo un dominio absoluto del conjunto nacional de principio a fin.

El equipo argentino impuso condiciones desde los primeros minutos, manejó la pelota y encontró rápidamente los espacios para lastimar a una defensa africana que sufrió cada avance. La diferencia de jerarquía quedó reflejada tanto en el juego como en el marcador.

Con circulación rápida, presión alta y mucha efectividad en los metros finales, Argentina fue ampliando la ventaja y transformó el encuentro en una goleada. Burkina Faso prácticamente no encontró respuestas ante el ritmo impuesto por la Albiceleste.

Más allá del resultado, el encuentro también sirvió para que el cuerpo técnico continuara evaluando alternativas y variantes dentro del plantel. Argentina mantuvo la intensidad incluso con el partido prácticamente definido y siguió buscando el arco rival hasta alcanzar los siete tantos.

El público acompañó la actuación con una verdadera fiesta desde las tribunas y celebró cada una de las conquistas de una Selección que volvió a regalar una noche cargada de goles.

El contundente 7-0 dejó nuevamente en evidencia el enorme potencial ofensivo argentino y permitió cerrar una presentación prácticamente perfecta, con dominio, contundencia y una amplia superioridad sobre Burkina Faso.