“El Militar” y el crimen de Érika: la versión de un accidente y el supuesto temor a represalias.
La defensa de Felipe “El Militar” Sosa, acusado por el crimen de Érika Antonella Álvarez, quedó bajo cuestionamiento durante el desarrollo del juicio. La querella sostiene que los abogados del imputado buscan instalar la hipótesis de que la joven murió accidentalmente y que, posteriormente, Sosa se deshizo del cuerpo por temor a posibles represalias.
El planteo fue cuestionado por el abogado querellante Carlos Garmendia, quien considera que ambos argumentos forman parte de una misma estrategia para explicar lo ocurrido y atenuar la responsabilidad del acusado. Según su interpretación, la defensa intenta justificar la eliminación del cuerpo a partir de un supuesto miedo hacia la pareja de la víctima, a quien describieron como una persona vinculada al narcotráfico.
Por su parte, el defensor Marcelo Cosiansi sostuvo que no sería descabellado que su cliente hubiera sentido temor. Sin embargo, reconoció que hasta el momento no se presentó una denuncia formal por las presuntas amenazas y que todavía buscan elementos para respaldar esa versión.
Otro de los puntos que generó controversia durante las audiencias está relacionado con el estado de salud mental de Sosa. Sus abogados advirtieron sobre un supuesto deterioro psicológico producto de los nueve meses que lleva detenido y solicitaron una evaluación especializada para determinar si estaba en condiciones de continuar participando del debate.
Ante ese pedido, el Tribunal dispuso que el acusado fuera examinado por profesionales médicos. El resultado de la evaluación no encontró alteraciones que le impidieran comprender el proceso judicial o intervenir adecuadamente en su defensa, por lo que el juicio continuó.
La discusión también quedó expuesta durante las últimas audiencias, cuando el comportamiento del acusado fue observado por las partes. Pese a las advertencias de su defensa sobre sus dificultades psicológicas, Sosa siguió las declaraciones de los testigos e interactuó con sus abogados.
De esta manera, el juicio por el crimen de Érika Álvarez continúa atravesado por el enfrentamiento entre la hipótesis de la defensa y los cuestionamientos de la querella. Mientras los abogados de Sosa insisten en los argumentos vinculados con una muerte accidental y el supuesto temor a represalias, la acusación considera que esos planteos no cuentan con elementos suficientes que los respalden.
