San Martín de Tucumán consiguió una victoria que parecía imposible y volvió a encender la ilusión de sus hinchas. En La Ciudadela, el equipo dirigido por Alejandro Orfila revirtió un resultado adverso de 2-0 frente a Midland y terminó imponiéndose por 3-2, con una definición agónica que desató la euforia de los simpatizantes.

El encuentro se había complicado para el conjunto tucumano, que mostró dificultades defensivas y poca claridad para generar situaciones de peligro. Isaías Andrada abrió el marcador para la visita y, en el segundo tiempo, Genaro Cepeda amplió la diferencia, dejando al Santo contra las cuerdas y con un panorama cada vez más complicado.

Sin embargo, cuando el partido parecía sentenciado, San Martín encontró respuestas en los minutos finales. Matías “Caco” García descontó con un potente remate desde afuera del área y devolvió la esperanza. Poco después, Bruno Cabrera marcó el empate y, cuando se jugaba el tiempo de descuento, volvió a aparecer para convertir el gol que selló una remontada memorable.

El triunfo representó un desahogo futbolístico y anímico para un equipo que necesitaba sumar para mantener sus aspiraciones de ingresar al Reducido de la Primera Nacional. Con seis puntos todavía en juego, San Martín quedó a dos unidades de los puestos de clasificación y deberá afrontar las últimas fechas sin margen para nuevos tropiezos.

A pesar de la alegría, la remontada también dejó interrogantes sobre el funcionamiento colectivo y las decisiones de Orfila. El equipo volvió a evidenciar problemas en defensa y dificultades para encontrar regularidad, aspectos que el cuerpo técnico deberá corregir si pretende sostener sus posibilidades de pelear por el ascenso.

La actuación de García, decisivo desde su ingreso, también abrió el debate sobre la formación titular y el aprovechamiento de las variantes ofensivas. Su participación fue determinante para cambiar el desarrollo de un encuentro que parecía perdido.

San Martín recuperó la esperanza con una victoria que puede marcar un punto de inflexión en el cierre del campeonato. Pero para transformar la hazaña ante Midland en una verdadera oportunidad, el Santo deberá sostener la intensidad, mejorar sus falencias y demostrar que está preparado para afrontar las dos finales que le quedan.