El idilio de las primeras fechas parece haber quedado en el olvido y la realidad golpea con dureza en La Ciudadela. San Martín volvió a tropezar en casa, esta vez ante un inteligente Atlanta que se llevó un premio gigante (1-0), desnudando las alarmas de un equipo que hoy luce partido, sin juego y sumergido en una preocupante crisis de identidad colectiva.

La noche del domingo comenzó torcida desde el arranque. A los pocos minutos de juego, la temprana lesión del juvenil Alan Cisnero encendió las primeras alertas en el cuerpo técnico. Su reemplazo, Luciano “Pupi” Ferreyra, sintió el impacto y le costó horrores encajar en un circuito de juego que jamás fluyó.

Durante la primera mitad, el planteo del "Bohemio" fue claro: cortar el ritmo, friccionar en la mitad de la cancha y apostar a la desesperación del local. San Martín cayó mansamente en la trampa. Los primeros 45 minutos mostraron la versión más chata y rústica de la Primera Nacional: discusiones, interrupciones constantes y un "Santo" que, a pesar de tener mayor posesión en algunos pasajes, careció por completo de rebeldía y claridad para lastimar. Apenas un cabezazo de Luca Arfaras tras un centro de Jorge Juárez exigió a la visita, en una de las poquísimas ráfagas de lucidez.